Financial Times/www.hoy.com.do
El boom del gas de esquisto en Estados Unidos no está frenando las
emisiones de gas de invernadero a nivel global como algunos de sus
proponentes demandan, de acuerdo con el estudio realizado por los
investigadores de cambio climático de Gran Bretaña.
La razón es que aunque la llamada revolución del esquisto ha guiado a
que EEUU queme menos carbón, un combustible fósil mucho más sucio que
el gas natural, más carbón estadounidense se está exportando, y así los
beneficios generales de la combinación de los combustibles no es tan
grande.
El reporte es el último en una serie de estudios de evaluación del
impacto ambiental del gas natural extraído por la “fracturación” o el
“fracking”, de la roca de esquisto en EEUU en los pasados cuatro a cinco
años.
Esto ha conducido a que los precios del gas de EEUU en general
decaigan, haciendo el gas un combustible más atractivo para las
estaciones energéticas y las crecientes esperanzas de que este en cambio
bajaría las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de
invernadero.
La Agencia Energética Internacional reportó en mayo que la revolución
del esquisto ha ayudado a producir una gran disminución en las
emisiones de carbón de EEUU. Esas emisiones bajaron en 450 millones de
toneladas durante los pasados cinco años, dijo la AEI, la mayor
reducción entre todos los países encuestados.
El reporte británico por parte de los investigadores de la
Universidad de Manchester que son parte del Centro Tyndall para
Investigación de Cambio Climático, está de acuerdo en que EEUU está
quemando menos carbón, y encuentra que las emisiones de este desde las
fuentes energéticas nacionales han bajado en un 8.6% desde que llegó a
su nivel más alto en el 2005.
Esto es igual a un 1.4% de reducción por año. Pero el reporte dice
que ha habido un “incremento sustancial” en la cantidad de carbón que
EEUU está exportando a Reino Unido, Europa y Asia. De acuerdo a sus
cálculos, más de la mitad de las emisiones evitadas en EEUU pueden haber
sido exportadas como carbón.
“Los documentos de investigación y las columnas de periódicos se han
enfocado en las emisiones relativas de carbón y de gas”, dijo John
Broderick, el autor principal. “No obstante, es la cantidad total de CO2
del sistema de energía que es importante en relación al clima. A pesar
de la retórica de carbón más bajo, el gas de esquisto es todavía una
fuente de energía intensiva de carbón.
El profesor Kevin Anderson, co-autor, dice que el reporte “¿Han
reducido los Estados Unidos las emisiones de CO2?”, indica que el rol
del gas era “extremadamente limitado”.
Este dice que sin un tope sobre las emisiones globales de carbón, la
explotación de las reservas de gas de esquisto es posible que incremente
las emisiones totales.
“Para que este no sea el caso, el consumo de combustibles desplazados
debe ser reducido globalmente y quedar suprimido indefinidamente; en
efecto el carbón desplazado debe quedar en terreno. La disponibilidad
del gas de esquisto no garantiza esto”, dice.
Las claves
1. No frena
El boom del gas de esquisto en Estados Unidos no está frenando las
emisiones de gas de invernadero a nivel global como algunos de sus
proponentes demandan, de acuerdo con el estudio.
2. Emisiones carbón
La Agencia Energética Internacional reportó en mayo que la revolución
del esquisto ha ayudado a producir una gran disminución en las
emisiones de carbón de EEUU.
Industria alimentos reclama código de tráfico de alimentos
Jane Wild
Gran parte de la industria alimentaria se ha rehusado a respaldar los
planes de introducir el etiquetado de alimentos estándar el año
próximo, aumentando las dudas sobre el sistema voluntario.
Nestlé, que posee marcas que incluyen las barras Kit Kat y el cereal
Cheerios, dijo que no intentaba usar la codificación de colores de
tráfico y descripciones “alta”, “media” y “baja” para los que contienen
grasa saturada, sal, azúcar y contenido calórico.
La empresa dice que se apegará al uso de las directrices de las
cantidades diarias, también incluidas en los planes, que muestran cuánto
contribuyen los alimentos a los límites recomendados de grasa, sal y
azúcares.
“No apoyamos el sistema de luces de tráfico porque se enfoca sólo en
los aspectos negativos de los nutrientes y no ofrece suficiente
información factoral”, dijo Nestlé, que anteriormente ha criticado la
regulación minando la responsabilidad individual.
Kellogg's, el fabricante de cereal, también dijo que no introduciría
el sistema, citando las dudas sobre el etiquetado del código de colores.
“Creemos firmemente que las directrices sobre las cantidades diarias
son la mejor forma de dar a los consumidores la información que
necesitan para saber lo que están consumiendo”, dijo.
Clare Cheney, directora de la Federación de Provisión Comercial,
dijo: “Pienso que es muy preocupante. Virtualmente todos los quesos
tienen una luz roja respecto la grasa y la sal”.
La Fundación de Corazones Británicos estuvo positiva.
“Este es un gran salto para la salud pública y el resultado del
trabajo incansable para los activistas de la salud, además de la acción
positiva para nuestros gobiernos”, dijo Peter Hollins, director
ejecutivo.
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