jueves, 12 de febrero de 2015 11:53 EDT
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe.
Associated Press
TOKIO (EFE Dow Jones)--Japón se
enfrenta a una difícil batalla a la hora de intentar sanear su situación
presupuestaria debido al envejecimiento de la población, que reduce la
población activa al tiempo que aumenta el número de personas con
necesidades de asistencia pública, según las nuevas proyecciones del
gobierno.
Estas proyecciones,
publicadas junto al plan presupuestario, exponen el camino al que se
tendrá que enfrentar el primer ministro japonés, Shinzo Abe: un futuro
con problemas demográficos mientras combate el lento crecimiento y la
deflación.
Sin embargo, las
proyecciones también muestran que Abe va por buen camino. Su presupuesto
para el año fiscal que comienza en abril reducirá el tamaño del déficit
presupuestario primario --que excluye el pago de intereses-- a la
mitad, hasta situarlo en el 3,3% del Producto Interno Bruto, frente al
6,6% del PIB que registró en el año fiscal 2010.
En cambio, Abe no logrará el objetivo de equilibrar el presupuesto primario para 2020.
Las
previsiones sugieren que la economía de Japón crecerá un 3,5% en
términos nominales y un 2% en términos reales ajustados a la inflación.
En los últimos 10 años, la economía nipona se ha contraído de media un
0,4% en términos nominales, y ha crecido solo un 0,8% en términos reales
ajustados a la inflación.
Japón ha
acumulado una deuda pública superior al 240% del PIB, según datos del
Fondo Monetario Internacional, debido a que el lento crecimiento ha
reducido la recaudación fiscal mientras los niveles de gasto se han
mantenido sin cambios.
Como primer paso
para recuperar la salud fiscal, Japón se fijó en 2010 el objetivo de
equilibrar el presupuesto primario para 2020.
Pero
uno de los principales problemas de Japón es su demografía. Entre 2015 y
2020, la población de Japón debería descender un 2%, la población
activa se reducirá un 4,4% y el número de personas mayores de 65 años
aumentará un 5%.
Se espera que la
política de Abe, conocida como Abeconomía, aborde estos problemas
aumentando la productividad laboral, incrementando las inversiones y
elevando la participación de la mujer en el mercado laboral.
Las
proyecciones asumen que el impuesto sobre las ventas se incrementará
hasta el 10% desde el 8% en 2017, y que subirán otros impuestos fiscales
un 4,6% al año entre 2015 y 2020.
Pero,
incluso asumiendo que todo esto suceda, Japón seguirá teniendo un
déficit presupuestario primario del 1,6% del PIB en 2020, según las
proyecciones del gobierno.
Abe reiteró su compromiso de equilibrar su presupuesto primario para 2020 recientemente, después de que
Moody’s
MCO +0.96%
Investors Service rebajara la calificación de Japón a A1 desde Aa3 en diciembre.
Los
economistas afirman que será necesario alcanzar un crecimiento nominal
del 5% si se pretende lograr el objetivo fiscal sin reducir gastos ni
aumentar impuestos.
El gobierno de
Japón publicará una hoja de ruta para equilibrar su presupuesto primario
en junio. Las últimas proyecciones probablemente refuercen la idea de
que será necesario algún tipo de austeridad fiscal, como reducir el
gasto en seguridad social o elevar más los impuestos sobre las ventas.
Fuente: WSJ Americas
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